La solidaridad no entiende de edades. Y si no, que se lo pregunten a Iñigo. El pequeño, decidió, de manera totalmente voluntaria, donar parte de sus regalos de comunión a los que más lo necesitan.

Un hecho, que Achalay quiere agradecer profundamente y resaltar con todas las letras. En un mundo donde prima el egoísmo, Iñigo nos ha dado una preciosa lección. Una lección que por supuesto merece ser contada y que deja claro que aún hay esperanza para aquellos que, por circunstancias no tienen la suerte de disfrutar de juguetes o regalos como cualquier niño de su edad.

Si tú también quieres que tu evento sea solidario, no lo dudes y ponte en contacto con nosotros. Porque lo mejor de vivirlo es compartirlo.

Sé como Iñigo.

UN GESTO DE ALTURA

David Valle García
“Cuando surgió la oportunidad de unirme a Achalay no lo dudé ni un segundo. Porque todas las personas merecen tener voz y presencia.”

Prensa y Comunicación