Aquí va tu dinero, si eres madrileño y si pagas tus impuestos

Hace un par de años, no demasiados, le pregunté a un par de expertos de una consultora especializada en subvenciones y licitaciones públicas, si veían viable que Achalay accediera a esa parte de la aportación ciudadana a favor de los proyectos sociales, a la que todos conocemos como “el 0,7% para otros fines sociales”, y que cada año suma adeptos en la liquidación del IRPF.

Mis interlocutores hicieron silencio. Se miraron como auto-aprobando un diagnóstico mancomunado, y el de mayor rango orgánico se erigió en portavoz para decirme: “Es imposible. No os desgastéis en ese esfuerzo. Todos sabemos cómo está organizado y créeme, es imposible”.

¿Imposible? Le dije. Los socios de Achalay pagan religiosamente sus impuestos, las empresas que nos donan pagan los suyos y además las cotizaciones sociales de sus trabajadores; recibimos y ayudamos a montones de niños que nos derivan los servicios sociales de Madrid sin prácticamente ayuda pública… y ¿me dices que no podemos solicitar ayuda del IRPF?. ¿Pero qué sistema es éste?…

Pero un buen día del año pasado todo cambió, y lo que antes era una cuestión de estado, se vino abajo en 2017 cuando la competencia en esta materia pasó a manos de las comunidades autónomas.

Esperé con inquietud y con relativa ilusión a la publicación de la norma que lo regulara para finales de verano, confiando en que quizás el cambio de administración nos diera pie siquiera a intentarlo.

Mis interlocutores volvieron a hacer silencio: El mismo silencio, la misma mirada cruzada y la misma sentencia disuasoria: “Hemos leído la nueva norma y los nuevos criterios… y sigue siendo imposible. No os desgastéis en ese esfuerzo. Todos sabemos cómo está organizado y créeme, es imposible”.

-“¿Y entonces?”. Les dije.
-“Entonces nada”, me dijeron.

Y desde entonces, como siempre fue desde el principio, seguimos en lo que estábamos. Procuramos que cientos de personas buenas, y de empresas responsables, confíen su dinero en el valor transformador que vamos alcanzando y mejorando cada año.

Este pasado viernes, 26 de enero, me llegó la resolución final de las ayudas solicitadas por las entidades sociales a la Comunidad de Madrid con cargo al IRPF. Nosotros no concurríamos porque era imposible, a decir de quienes conocen bien la diferencia entre lo posible y lo imposible.

Lo primero que me sorprendió cuando saltó el PDF en pantalla, fueron las más de cien páginas del listado. Nombres y nombres de entidades sociales, entre los que se colaba el de alguna conocida. Fui pasando con descuido hasta que me di cuenta de que la mayoría eran denegatorias. Y entonces me puse a contar…

El importe total de las ayudas del IRPF de la Comunidad de Madrid en 2017, o lo que figura como repartido entre las entidades sociales, alcanza la cifra de 26.316.570 euros que uno a uno pusimos todos los madrileños de bien.

Esta cantidad se divide en dos: una primera de 22.360.292 euros que se asignan para los programas o proyectos de atención presentados por las entidades. Por lo general estos fondos van destinados al sostenimiento de la nómina de miles de súper profesionales y súper personas que se dejan la vida por los demás en condiciones salariales más que mejorables.

La otra fracción, el resto, otros 3.956.000 euros financia proyectos de inversión (instalaciones, maquinaria, tecnología…) imprescindibles para poder prestar un servicio de calidad.

La primera de las cuantías, los más de 22 millones, se han concedido como subvención por reparto a un total de 103 entidades. Llama inicialmente la atención, sin duda, el hecho de que los primeros 11 millones, el 50% del dinero del IRPF de los madrileños, se le asigna a 13 entidades.

Sin embargo, cuando uno vive en lo social, le llama más la atención que haya entidades que reciban subvención en más de un proyecto, en más de un programa… en 3, en 6, en 9, en 11, en 17 proyectos … y hasta en 25 proyectos diferentes… ¿De verdad que son tan buenos todos sus proyectos? ¿Son de verdad tan mejores que los de las entidades del listado de 75 páginas de denegación?.

Me fue mucho más sencillo de entender el reparto de los casi 4 millones de subvención a proyectos de inversión, porque el listado era muy corto y las “adjudicatarias” solamente 17.

Entre las 6 primeras se repartan el 80% del presupuesto, unos 3.200.000 euros. Choca quizás, solamente quizás, que a una entidad se le financien 10 proyectos diferentes de inversión.

Creo que todas las entidades beneficiarias son maravillosas, socialmente imprescindibles e imagino que modelo de transparencia buen gobierno. Quisiera pensar, no obstante, que quizás el año que viene le toque a otras, a otras muchas cuyos socios también pagan impuestos y cumplen una maravillosa función en nuestra sociedad.

Como madrileño, me alegro de haber hecho algo que nunca antes hice… saber a dónde ha ido mi dinero. Creo que es mi deber como ciudadano y lo menos que puedo hacer para poder opinar y decidir.

Como Presidente de Achalay, lo comparto con vosotros porque creo que es interesante que lo conozcáis, que de paso aprendáis a distinguir lo posible de lo imposible y que os sintáis orgullosos de promover y financiar a una verdadera ONG, sobre todo por lo de la N de No gubernamental, de no sostenida por ningún tipo de gobierno, ni vinculada siquiera.

Gracias como siempre.

Ramón Pinna.

Os adjuntamos la información en 2 PDF´s.

Ramón Pinna Prieto
“En Achalay estamos convencidos de que cambiando el mundo que está a nuestro alcance, mejoramos el mundo de todos. Para eso trabajamos cada día, y por eso contamos contigo”.

Presidente Asociación Achalaycomunicacion@achalay.es