Crisis del coronavirus consecuencias

La realidad de la crisis económica. Los más perjudicados: mujeres, jóvenes y mayores de 45 años.

Esta crisis del coronavirus se está cobrando miles de vidas en toda España, sobre todo entre las personas más mayores, pero a la crisis sanitaria se le suma otra situación igual o más grave: la crisis económica.

En esta crisis económica nos vamos a ver afectados todos, pero hay un perfil de personas que están sufriendo ya sus consecuencias. En el distrito de San Blas-Canillejas, donde tiene Achalay su centro de atención a familias y menores, la crisis es una constante en la vida de muchas familias desde hace más de un lustro, y de otras que lo vienen arrastrando desde la crisis que sufrimos a partir de 2008. Según el informe AROPE 2019, que mide la incidencia en España de la pobreza, en el año 2018, más de 12 millones de personas, el 26,1 % de la población española estaban en riesgo de pobreza y/o exclusión social. En el último informe trimestral de población activa 2020, que contabilizaba los meses de enero, febrero y marzo, se recogía que más de un millón de hogares en España tienen a todos sus miembros activos en paro y que el número de hogares sin ingresos ha aumentado en 32.000 respecto finales de 2019, y estos datos solo recogen hasta el mes de marzo 2020.

Estos datos muestran que la situación no mejora para muchas personas, y peor aún, que esta crisis del COVID19 no hay hecho sino aumentar la precariedad, la desigualdad y la pobreza, incidiendo en los más débiles de la sociedad. Elena Saavedra tiene 42 años y es vecina del distrito de San Blas en Madrid. Tiene tres hijos de 18, 15 y 10 años, y cuenta que el mayor se estaba preparando las oposiciones para policía municipal. Detalla que viven con la ayuda de la renta mínima (512€ al mes) y que normalmente el padre de los niños le pasa algo de dinero, pero que es autónomo y que ahora no está ingresando nada. “En el barrio hay mucha necesidad. La gente que sale a chatarrear y los que recogen cartones, esa gente no puede salir a ganarse la vida y lo están pasando fatal. ¡Si yo estoy mal, imagínate esas personas!”, explica, incidiendo en la colectividad del problema. La realidad que cuenta no son hechos aislados. El análisis de la encuesta de población activa del primer trimestre del año muestra que la crisis de la COVID19 se está cebando más en las mujeres y en las personas jóvenes, que ya tenían elevados niveles de paro. Dentro del distrito de San Blas-Canillejas, según los datos del ayuntamiento de Madrid, la peor tasa de paro se la llevan los barrios de Hellín y Amposta, con algunas de las tasas de desempleo más altas de toda la capital, afectando a jóvenes y mayores de 45 años por igual.

Elena sigue contando que, aunque tenía mucha relación con sus vecinas, ahora habla con ellas solo por whatsapp, y que sale lo justo a la calle para hacer la compra “En el DIA, que es el más barato”, porque uno de sus hijos es asmático y además, hiperactivo: “no puedo salir mucho, porque él es de riesgo, y si yo lo cojo, lo coge él…”, explica. Como ella, son muchas las familias con menores a cargo que viven en una situación de precariedad, con ingresos mínimos para hacer frente a sus necesidades diarias.

En Madrid, los desahucios se han paralizado hasta el 30 de junio. Asimismo, el ayuntamiento ha informado que la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo no cobrará el alquiler a sus inquilinos afectados por la crisis del coronavirus en abril, una medida que beneficia a 6.000 familias vulnerables. No obstante, la situación se prevé compleja para muchas personas y estas medidas son previsiblemente, insuficientes para cubrir todas las necesidades.

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